Usted factura 450 euros por día. Después de un mes bien lleno, la cuenta bancaria cuenta otra historia. La diferencia entre la tarifa mostrada y el ingreso real rara vez se debe a un solo olvido: es una acumulación de elementos invisibles que la mayoría de los autónomos no cuantifican al momento de fijar su TJM.
El tiempo no facturable que erosiona la tarifa freelance
La mayoría de los simuladores de TJM parten de un volumen anual de días trabajados. El reflejo común consiste en tomar el número de días hábiles, es decir, alrededor de 220 al año, y dividir su objetivo de ingresos por esta cifra. El problema es que nadie factura 220 días.
¿Ya ha contado el tiempo dedicado a responder a una licitación que no se concreta? ¿A hacer seguimiento a un cliente por una factura atrasada? ¿A actualizar su perfil en una plataforma? Estas tareas no facturables representan varias semanas al año.
Concretamente, un freelance que factura efectivamente entre 150 y 180 días al año está dentro de la norma. El resto se distribuye entre prospección, gestión administrativa, formación, vacaciones e intercontratos. Si establece su TJM sobre la base de 220 días, subestima mecánicamente su tarifa entre un 20 y un 30 %.
La diferencia entre el estatus elegido (microempresa, SASU, porteo salarial) también modifica este cálculo. Al comparar el cálculo tjm porteo y el de un freelance clásico, las cargas sociales incluidas y la cobertura obtenida no son en absoluto las mismas, lo que cambia el umbral de rentabilidad real de cada día facturado.

Cargas invisibles en el cálculo del TJM independiente
Las cotizaciones sociales, la mayoría de los autónomos las tienen en cuenta. Lo que olvidan son los costos que no aparecen en ninguna nómina y que ningún simulador estándar lista.
Los elementos que nadie incluye en la hoja de cálculo
- La previsión y la mutua complementaria: como empleado, el empleador asumía una parte. Como autónomo, la totalidad del costo recae sobre usted, y las tarifas individuales son a menudo más altas que los contratos colectivos.
- La responsabilidad civil profesional (RC Pro): según el sector de actividad, este seguro puede representar varios cientos de euros al año. Para los consultores de TI que intervienen en proyectos sensibles, los montos aumentan.
- Las herramientas de trabajo y licencias de software: suscripciones en la nube, suite de diseño, herramientas de gestión de proyectos. Tomadas individualmente, cada suscripción parece modesta. Acumuladas durante un año, pesan.
- La formación continua: mantenerse al día tiene un costo directo (precio de la formación) y un costo indirecto (días no facturados durante la formación).
Sumar estos elementos antes de fijar su tarifa cambia el TJM en varias decenas de euros por día. No hacerlo equivale a subvencionar a sus clientes con su propia tesorería.
La trampa del IVA en el precio mostrado
Un consultor que muestra una tarifa de 500 euros sin IVA no recibe 500 euros. El IVA recaudado no es un ingreso, es un flujo transitorio. Sin embargo, algunos autónomos integran mentalmente el IVA en su percepción de ganancias, especialmente al inicio de su actividad.
El TJM siempre se calcula sin impuestos. Si su cliente compara su precio con el de un microempresario exento de IVA (por debajo del umbral de franquicia), la comparación bruta distorsiona la lectura. Explicar la diferencia forma parte del posicionamiento tarifario.
Obligaciones contractuales que aumentan la tarifa sin que el cliente lo vea
Desde la entrada en aplicación progresiva de la directiva NIS2, los autónomos que intervienen en clientes regulados o en servicios digitales sensibles enfrentan nuevas exigencias. Incluso sin estar directamente sujetos, pueden tener que proporcionar pruebas de conformidad, documentar sus prácticas de ciberseguridad, o aceptar obligaciones contractuales.
Este tiempo documental y estas restricciones de prueba rara vez se integran en el TJM. Un consultor de TI que pasa medio día por misión llenando cuestionarios de seguridad ofrece tiempo gratis si no ha ajustado su tarifa.
El mismo razonamiento se aplica a las cláusulas de confidencialidad reforzadas, las auditorías impuestas por el cliente, o los plazos de pago a 60 días que inmovilizan la tesorería. Cada una de estas restricciones tiene un valor. Ignorarlo es absorber un costo que la empresa cliente externaliza sobre usted.

Umbrales administrativos y porteo salarial: referencias concretas para el TJM
En el porteo salarial, el TJM no es totalmente libre. Existen umbrales mínimos relacionados con los convenios y los dispositivos administrativos. Por ejemplo, el decreto del 21 de agosto de 2025 actualizó los salarios de referencia para el pasaporte talento. Convertido en equivalente TJM, esto coloca el perfil “empleado cualificado” alrededor de 300 euros sin IVA por día y la tarjeta azul europea alrededor de 455 euros sin IVA por día.
Estas cifras no son recomendaciones tarifarias. Fijan un umbral por debajo del cual el porteo salarial no permite acceder a ciertos dispositivos. Para un autónomo que duda entre microempresa y porteo, estos umbrales constituyen un referente de viabilidad: si el mercado no permite facturar por encima, el estatus de porteo puede no ser la mejor opción.
La elección del estatus jurídico también modifica el nivel de cobertura social, el derecho a la formación y la percepción del cliente final. Una tarifa idéntica en microempresa y en porteo salarial no produce el mismo ingreso neto ni la misma protección.
Construir una tarifa freelance que refleje el costo real
El cálculo del TJM no se resume a una división. Es un ejercicio de contabilidad previsional que debe incluir el tiempo no productivo, las cargas no salariales, las restricciones contractuales y el estatus elegido.
Un buen punto de partida consiste en listar, mes a mes, todo lo que sale de la cuenta profesional sin vínculo directo con una misión facturada. Alquiler de coworking, contable, teléfono profesional, cotizaciones de jubilación complementaria: cada línea reduce el ingreso real.
Un TJM fiable se construye a partir del ingreso neto deseado, no del salario bruto anterior. Razonar al revés, desde la cantidad que realmente desea percibir cada mes después de todas las deducciones, da una tarifa mucho más justa que la transposición directa de una nómina.
El mercado fija un techo, sus cargas fijan un suelo. Si ambos se cruzan en el sentido equivocado, el problema no es su TJM: es el posicionamiento de su oferta, o el tipo de misiones que usted apunta.



